Más de cincuenta años de vida activa

EL Museo de Aeronáutica y Astronáutica cuenta, entre una gran variedad de aeronaves históricas que han servido en nuestro Ejército del Aire, con una cierta colección de armamento, entre la que se encuentra una pequeña muestra de misiles aire-aire. Entre este tipo de armamento se encuentra el misil AIM-9 Sidewinder.

La introducción del modelo Sidewinder se produjo con el F-86 Sabre, a inicios de los años 1960, siendo lanzado por primera vez en el Ejército del Aire por el Capitán Casimiro Muñoz. Previamente, un grupo de personal seleccionado recibió una charla informativa sobre el mismo, sus capacidades y forma de empleo, en 1959.

El Sidewinder es un misil del tipo “dispara y olvida”, es decir, que una vez se ha lanzado el avión de lanzamiento no tiene ningún tipo de control sobre el mismo (en la forma de envío de datos sobre velocidad y posición espacial y angular del blanco por datalink u enlace de datos, como puede ocurrir con el AIM-120 AMRAAM, aunque eso es otra historia). El empleo del Sidewinder se puede considerar como “atemporal”, es decir: desde su primera versión, la AIM-9B, hasta la actual, el AIM-9X con capacidad de disparo “por encima del hombro”, se basa en la búsqueda y seguimiento de un objeto o blanco que emita radiación infrarroja.
Haciendo un poco de historia, lo cierto es que los programas de misiles aire-aire americanos surgieron durante los inicios de la Guerra Fría. La máxima preocupación de la incipiente USAF era que, en el caso de tener que realizar una misión de bombardeo contra la Unión Soviética, sus bombarderos, lentos y pesados, sucumbieran ante los cazas e interceptores rusos. Así, se comenzaron programas de investigación y desarrollo de cohetes guiados por un sistema FCR o Fire Control Radar -Radar de Control de Tiro-, que fuera capaz de funcionar a modo de sistema de autodefensa. En este sentido, se comenzó el desarrollo de lo que con el tiempo se convertiría en el misil AIM-4 Falcon y AIM-7 Sparrow. 
 
La US Navy, siempre persiguió el concepto de superioridad aérea, por lo que, en 1949, se comenzó en China Lake el desarrollo del futuro Sidewinder, que se convirtió en programa oficial en 1951. La USAF, por su parte, pronto abandonó el concepto de autodefensa de bombarderos y encauzó el desarrollo de sus programas de misiles hacia el de supremacía aérea. No obstante, por descabellado que pueda parecer el empleo de un misil como sistema de autodefensa de bombarderos, hay que pensar con la mentalidad de los años 1940 y teniendo en cuenta la mentalidad de esa misma época: el RADAR es la tecnología de búsqueda y seguimiento más avanzada existente, con una gran precisión y exactitud -obviando el ruido generado si busca hacia el suelo- , pero tiene un gran problema: el equipo asociado ocupa muchísimo espacio y a su vez, pesa mucho, por lo que es necesario que, si va a utilizarse como método ofensivo-defensivo, se aloje en un avión de grandes dimensiones: un bombardero estratégico. 
El Sidewinder,al igual que muchos proyectos de posguerra, estaba basado en proyectos alemanes, entre ellos, el Enzian, el primer SAM de la historia, cuyo funcionamiento estaba basado en un sistema de espejos que detectaban la emisión infrarroja de los motores de los bombarderos aliados. Sin embargo, el concepto del Enzian fallaba en un punto fundamental: realizaba lo que se conoce como “persecución pura”, es decir, sigue la trayectoria del blanco simplemente. En cambio, el Sidewinder basaba su funcionamiento en un sistema de espejos o retículas rotatorias, que “estimaban” la dirección del objetivo, no se limitaban a seguirlo. Por tanto, era capaz de predecir su trayectoria, anticipándose a la misma. Esto se conoce como “navegación proporcional” o “persecución adelantada”. Para realizar su cometido, se le instalaron rollerons en las aletas de popa, de forma que pudiese cambiar rápidamente de trayectoria durante la persecución de un blanco autoestabilizándose por medio del giro de estos rollerons, gracias al momento cinético creado por estos. Su velocidad era de Mach 1.7 respecto a la del avión de lanzamiento y su cabeza buscadora estaba refrigerada lo que operativamente, le daba una ventaja sobre el AIM-4 Falcon (desarrollado tanto en versión radar como infrarroja). 
Ya en otra entrada del Blog dedicada al F-86 Sabre se comentó el lanzamiento del misil: la cabeza buscadora de este engancharía al objetivo (lo cual se comunicaría al piloto mediante un “gruñido” oído por los auriculares, cuya intensidad iría aumentando conforme aumentase la señal infrarroja recibida por la cabeza buscadora) siempre y cuando el avión estuviese a las 6 del objetivo y lo suficientemente cerca de este como para que “encontrase” otras fuentes de emisión infrarroja. El lanzamiento habría de producirse desarrollando como mucho 3 G´s y manteniendo el objetivo en el interior de la retícula de puntería. 
No obstante, mejoras en la electrónica en las numerosas y sucesivas versiones que se han ido sucediendo han dado lugar que, actualmente, existan tres modos de lanzamiento (en la versión X): enganche del blanco mediante la cabeza buscadora, enganche del blanco por parte de la cabeza buscadora subordinada a su vez al enganche del blanco por parte del radar del avión (misil todo aspecto, no necesita estar a las 6 del blanco necesariamente, aunque las posibilidades de derribo aumenten considerablemente) y enganche mediante un sistema de puntería basado en el casco (capacidad de lanzamiento “por encima del hombro”, gracias al sistema de búsqueda por matriz de plano focal, un sistema electrónico que permite obtener una imagen especular del blanco y almacenarla en memoria, con los datos de los “puntos calientes” de la aeronave detectados -motores, bordes de ataque, cúpula y radomo entre otros).

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